Pulsa "Enter" para saltar al contenido

Las trampas de las falsas roturas

En ocasiones a los intervinientes en el mercado les interesa que parezca que se ha producido una rotura con el fin de convencer, equivocadamente, a los analistas técnicos de que han existido cambios de tendencia en las cotizaciones con perforaciones o roturas de niveles clave, como techos, suelos, o niveles técnicos tan observados con lupa por el mercado como, por ejemplo, las medias móviles de 200.

Si este engaño se produce en la zona superior del gráfico tendremos la denominada «trampa alcista», y si se produce en la parte baja del gráfico será una «trampa bajista».

Si el precio de cotización de un subyacente transita muy cerca de mínimos anteriores, o muy cerca de máximos anteriores, se puede forzar una rotura, involucrando poco volumen, en horas de escasa liquidez.

Por todo ello, como buenos analistas técnicos con la abyecta afición de ganar dinero en nuestras inversiones con una alta probabilidad, y por ende orgullosos jugadores de ventaja, debemos exigir una serie de verificaciones a toda rotura que veamos en un gráfico:

1) Movimiento fuerte: Que el día de la rotura se produzca con un movimiento anormal del precio del subyacente, en términos porcentuales, con respecto a lo que acostumbra ese subyacente.

2) Volumen elevado: La rotura se produzca con un volumen elevado, por encima del acostumbrado habitualmente para ese subyacente. Esto verifica que no ha sido una ruptura trampa manipulada con involucrando un escaso gasto de dinero. Sabemos que el volumen es más importante en las subidas mientras que en las bajadas el precio puede caer con un volumen no tan alto, pero en este caso, y en aras de aumentar nuestra probabilidad de éxito, lo exigiremos tanto en las roturas al alza, como en las perforaciones a la baja.

3) Rotura mantenida al cierre de sesión: Que la rotura, al cierre de la sesión, se mantenga. De esta forma sabemos que se han hecho una gran cantidad de operaciones a ese precio, porque en ese momento se realizan muchas operaciones de cierre.

Estas tres verificaciones ya nos darían una importante seguridad de que la rotura no es falsa, pero, si tenemos la sana intención de acumular la mayor seguridad posible de tener un porcentaje de acierto aún mayor, podemos añadirle otras dos verificaciones que, en este caso, requerirán un poco de tiempo más para su confirmación:

4) Confirmación de la rotura en velas: Hay autores que exigen hasta dos velas totalmente fuera del nivel de rotura (por debajo del nivel clave en una rotura a la baja y por encima del nivel clave en una rotura a la baja). Esto confirma fuertemente la veracidad de la rotura.

5) Confirmación de la rotura con una nueva perforación: Si el mínimo o máximo que han marcado esas dos velas totalmente fuera del nivel clave es, a su vez, nuevamente perforado, podemos dar la rotura como claramente confirmada con un elevado porcentaje de seguridad.

Con estas verificaciones la probabilidad de fallo de las roturas disminuye de forma importante y por ende disminuye la probabilidad de caer en la trampa de una falsa rotura. Hay otros autores que establecen simplemente un nivel porcentual para la confirmación de la rotura, como puede ser un 3%, para dar esa rotura por confirmada, pero a mi entender ese método sería demasiado simple. Estas cinco verificaciones parecen constituir una metodología mucho más poderosa para elevar nuestra probabilidad de acierto operando adecuadamente ante las roturas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *